EL MAESTRO

Nací en el instante en que surgió una pregunta de la boca de un niño. He sido muchas personas en muchos lugares. Soy Sócrates animando a los jóvenes de Atenas a descubrir nuevas ideas a través de las preguntas. Soy Anne Sullivan horadando los secretos del universo para ponerlos en la mano extendida de Helen Keller. Soy Aesop y Hans Christian Andersen revelando la verdad por medio de innumerables narraciones. Soy Marva Collins peleando por el derecho de todos los niños a la educación. Soy Mary McCleod Bethune edificando una gran universidad para mi pueblo, usando cajones vacíos de naranjas como pupitres. Soy Bel Kaufman luchando para ir en contra de la corriente. Los nombres de quienes practicaron mi profesión han ganado el reconocimiento de la humanidad… Booker T. Washington, Buda, Confusio, Ralph Waldo Emerson, Leo Buscaglia, Moisés y Jesús. Soy también aquellos cuyos nombres y rostros se han olvidado hace mucho tiempo, pero cuyas lecciones y carácter se recordarán siempre en los logros de sus alumnos.



He llorado de alegría en las bodas de los antiguos alumnos, he reído con regocijo en el nacimiento de sus hijos, y he permanecido con la cabeza inclinada por el dolor y la confusión en las tumbas cavadas demasiado pronto para cuerpos demasiado jóvenes. En el transcurso de un día se me ha pedido ser actor, amigo, enfermero y médico, entrenador, hallador de objetos perdidos, prestamista, chofer de taxi, psicólogo, padre sustituto, vendedor, político y defensor de la fe. Dejando a un lado los mapas, planos, fórmulas, verbos, historias y libros, no he tenido en realidad nada qué enseñar porque mis estudiantes han aprendido por sí mismos y sé que se necesita el mundo entero para decirte quién eres.



Soy una paradoja. Hablo más alto cuando escucho más. Mis más grandes regalos son lo que quiero recibir, agradecidamente, de mis alumnos. La riqueza material no es una de mis metas, pero soy un buscador de tesoros de tiempo completo, en mi búsqueda de nuevas oportunidades para que mis estudiantes puedan usar sus talentos, en mi constante búsqueda de esos talentos que a veces yacen enterrados en la autoderrota.



Soy el más afortunado de todos quienes trabajan. A un médico se le permite traer una vida en un momento mágico. A mí se me permite que esa vida renazca día a a día con nuevas preguntas, ideas y amistades. Un arquitecto sabe que si construye con cuidado, su estructura puede permanecer por siglos. Un maestro sabe que si construye con amor y verdad, lo que construya durará para siempre. Soy un guerrero que batalla diariamente contra la presión de los amigos, de la negatividad, del temor, de la conformidad, de los prejuicios, de la ignorancia y de la apatía. Pero tengo grandes aliados: la inteligencia, la curiosidad, el apoyo de los padres, la individualidad, la creatividad, la fe, el amor y la risa, todos ellos me ayudan a levantar mi bandera con su apoyo insuperable.


Y de esa manera tengo un pasado rico en recuerdos. Tengo un presente desafiante lleno de aventuras y entretenimiento, porque se me permite emplear mis días en el futuro. Soy un maestro… y doy gracias a Dios por eso todos los días.


Autor: -John W. Schlatter-

Powered By Blogger

Saturday, March 5, 2011

Inglés para las neuronas

Son muchas las ventajas de aprender una segunda lengua.


Además de abrir puertas laborales y sociales, el bilingüismo mejora la capacidad cognitiva y tiene un efecto protector contra enfermedades como la demencia. 


En un mundo globalizado como el nuestro, con tecnologías de comunicación que nos ponen en contacto con todos los rincones del planeta en fracciones de segundo, nadie discute la larga lista de ventajas sociales y laborales que implica el dominio del inglés. Pero en los últimos años los neurocientíficos han añadido a esa lista algunos efectos insospechados para la salud cerebral.


En noviembre del año pasado, un grupo de científicos canadienses del Baycrest’s Rotman Research Institute hallaron evidencia de que hablar dos idiomas podía retrasar la aparición de síntomas del alzhéimer hasta por cinco años entre la población susceptible a esta enfermedad.

Años atrás, al revisar la historia clínica de 132 pacientes con síntomas de deterioro mental este mismo grupo había descubierto que aquellos que eran bilingües exhibían mayor control cognitivo y facilidad para concentrarse que los que hablaban una sola lengua.

Otro estudio en el que se evaluó el desempeño escolar de niños bilingües en Israel detectó que aquellos que dominaban una segunda lengua demostraban mayor suficiencia en pruebas de lectura. Mila Schwartz, de la Universidad de Haifa, apuntó que la complejidad lingüística de un idioma podría ofrecer ciertas ventajas en la comprensión de otro.

Estas y otras diferencias en los cerebros de los niños bilingües pueden comenzar a ser observadas en periodos de tan sólo dos años, según lo demostró un trabajo publicado en el Journal of Experimental Child Psychology por psicólogos de la Universidad de York, en Canadá, y de la Universidad de Provence, en Francia.

“Definitivamente existen ventajas para los bilingües a la hora de aprender a leer”, explicaba hace un tiempo la psicóloga Ellen Bialystok, de la Universidad de York, “a los cuatro años los niños bilingües han avanzado mucho más en la comprensión de los símbolos y sus funciones que los niños monolingües”.

Lo cierto es que más allá de estas ventajas son pocos los que se atreverían a negar la importancia de hablar una segunda lengua. Y, para los que superan esta prueba, los profesores Salim Abu-Rabia y Ekaterina Sanitsky, del Departamento de Educación Especial en la Universidad de Haifa, en Israel, tienen una buena noticia. Luego de evaluar un grupo de estudiantes bilingües descubrieron que el aprendizaje de una tercera lengua les resulta aún más fácil.



Tomado de http://www.elespectador.com/noticias/educacion/articulo-249105-ingles-neuronas

LOS JÓVENES HOY: ENFOQUES, PROBLEMÁTICAS Y RETOS

Fragmento


LOS JÓVENES HOY: ENFOQUES, PROBLEMÁTICAS Y RETOS

YOUNG PEOPLE TODAY: APPROACHES, PROBLEMS AND CHALLENGES

Debemos ver a los jóvenes, no como botellas vacías que hay que llenar, sino como velas que hay que encender.  Roberto Chafar


Introducción

¿Qué pasa con los jóvenes latinoamericanos hoy? Esta pregunta pareciera ser hecha por alguien que mira con preocupación, disgusto o desesperanza a los jóvenes. Sin embargo, este interrogante surge del querer entender lo que no se logra dimensionar por parecer distante, confuso, ajeno. “Qué mamera”, “Qué chimba”, “rumba”, “desparches”, “goces”, “bonches”, “barras bravas”, “emos”, “góticos”, “reggaeton”, “tecktonik”[1], entre otros, son parte de las muchas expresiones, actividades, grupos y tendencias que los muchachos emplean para comunicar o expresar lo que son, piensan, sienten, buscan y, en ocasiones, lo que carecen y desean. Evidentemente, los jóvenes son mucho más que maneras de hablar, formas de comportarse o modos de vestirse pero generalmente sólo eso viene a la mente cuando se piensa en ellos. Este desconocimiento o estereotipación obliga a buscar información que permita entender quiénes son, qué piensan, cómo viven, qué hacen y por qué lo hacen. Ante la complejidad y amplitud del tema, esta reflexión sólo cubrirá algunas cuestiones sobre el concepto de juventud, ciertas perspectivas empleadas para acercarse a lo juvenil, algunas dificultades y retos que viven los jóvenes de hoy y maneras posibles para empoderarlos.

El concepto de juventud

El concepto de juventud corresponde a una construcción social, histórica, cultural y relacional, que a través de las diferentes épocas ha adquirido significados y restricciones diferentes porque “la juventud y la vejez no están dadas, sino que se construyen socialmente en la lucha entre jóvenes y viejos” (Bourdieu, 2000: 164, citado en León, 2004). Según León (2004), con la publicación en 1904 de un tratado sobre la adolescencia, el psicólogo Stanley Hall constituye a la adolescencia y la juventud como campos de estudio dentro de la psicología evolutiva definiéndolas como edades tormentosas con innumerables tensiones en la que el joven adquiere los caracteres humanos más elevados.

Lozano (2003) sostiene que la búsqueda de una definición de lo juvenil no es simple porque éste es uno desde el punto de vista de la biología y es otro si se habla de una cualidad social o fenomenológica. Así, mientras algunos ven a los jóvenes como aquellos que no pueden seguir siendo considerados niños pero que todavía no son adultos, otros los definen como aquellos quienes se revelan y/o luchan por el poder de los mayores. Por su parte, Soto (2005) afirma que la adolescencia y la juventud se han interpretado desde diversas perspectivas que han aportado un conjunto de conocimientos acerca de estas edades. El psicoanálisis, por ejemplo, plantea a la adolescencia como una fase de cambio que implica lo que se ha llamado el “segundo nacimiento”. La sociología y la antropología, en cambio, afirman que la juventud es una construcción histórico-social, producto del conjunto de relaciones instituidas en una sociedad determinada. Más concretamente, Duarte (2001) habla de cuatro sentidos o significados de juventud: la juventud como etapa de la vida, la juventud como grupo social, la juventud como conjunto de actitudes ante la vida y la juventud como la generación futura.[1]

Ante esta pluralidad de posiciones, Pérez (2002, citado en Machado et al., 2008) ofrece unos criterios comunes en la literatura sobre juventud. Así, entre otras cosas, la juventud:
-          es un concepto relacional que adquiere sentido en la interacción con categorías como las de género, etnias y clase social;
-          es históricamente construida puesto que los contextos social, económico y político configuran características concretas sobre el vivir y percibir lo joven;
-          es situacional ya que responde a contextos concretos bien definidos;
-          está constituida tanto por “hétero-representaciones” elaboradas por agentes o instituciones sociales externos a los jóvenes como por auto-percepciones de los mismos jóvenes;
-          se construye en relaciones de poder definidas por condiciones de dominación, centralidad o periferia, en las que se dan procesos complejos de complementariedad, rechazo, superposición o negación; y
-          se produce tanto en lo cotidiano en ámbitos íntimos como los barrios, la escuela y el trabajo como en lo “imaginado” en comunidades de referencia como la música, los estilos y la Internet.

En consecuencia, entender la juventud exige aproximarse a enfoques y criterios diferentes pero complementarios. Margulis y Urresti (1998) afirman que la condición de juventud muestra una forma específica de estar en la vida – potencialidades, ambiciones, requerimientos, singularidades éticas y estéticas, lenguajes – resultante de una episteme concreta: una sensibilidad, una experiencia histórica y unos recuerdos específicos que expresan una decodificación diferente de la actualidad y resultan en un modo heterogéneo de ser contemporáneo. Para enriquecer esta aproximación, se hará a continuación un recorrido por enfoques, variables y representaciones empleados para comprender el concepto de juventud.

Enfoques,  variables y representaciones sobre juventud

Citando a Kon (1990), Domínguez (2008) sostiene que por ser períodos claves en el proceso de socialización del individuo, la adolescencia y la juventud se pueden ver desde tres enfoques: el enfoque biogenético, el enfoque sociogenético y el enfoque psicogenético. El enfoque biogenético considera la maduración de los procesos biológicos como base del análisis de los procesos del desarrollo experimentados en la adolescencia y la juventud. Por su parte, el enfoque sociogenético caracteriza estas etapas en función de las regularidades que adopta el proceso de socialización del individuo. Finalmente, el enfoque psicogenético centra su atención en las funciones y los procesos psíquicos que caracterizan cada etapa ya sea como desarrollo afectivo (teorías psicodinámicas), desarrollo cognitivo (teorías cognitivistas) o desarrollo de la personalidad (teorías personológicas). Para Domínguez, cada uno de los enfoques permite entender como el joven estructura a través de planes, objetivos, metas y estrategias su proyecto de vida

Los enfoques que explica Domínguez se pueden enriquecer al estudiar cuatro variables que, según Lozano (2003), determinan la realidad de la juventud: el género [categoría que distingue las expectativas, las formas de ser y los mandatos sociales asignados a hombres y mujeres], la escolaridad [categoría que marca diferencias en el grado de exclusión o integración a determinados ámbitos de la sociedad y la cultura], el estatus socioeconómico [categoría que determina no sólo el acceso material a los recursos sino sobretodo la negación, reproducción o reconciliación de ciertas imágenes y expectativas del mundo] y la región de pertenencia [categoría que marca la experiencia de la juventud al pertenecer a zonas urbanas, rurales, costeras, etc.]. Similarmente, Margulis y Urresti (1998) hablan de otras   variables o cuestiones que se deben tener en cuenta al hablar del joven. Entre ellas, vale la pena destacar:
-          la moratoria social: concepto que consiste en el postergar la edad de matrimonio y procreación y prolongar el tiempo para el estudio y la capacitación;
-          la generación: término que da cuenta del momento social en el que una cohorte se incorpora a la sociedad asumiendo los códigos y configuraciones culturales, políticas y artísticas imperantes en una época;
-          el plano corporal: concepción del cuerpo, sus posturas y gestos, su forma y tamaño y su indumentaria, que lo convierte en portador de sentido y mediador de determinaciones y expectativas socioculturales;
-          la estética y el consumo de signos juveniles: articulación de códigos culturales en la que confluye el avance de la cultura de la imagen y el encumbramiento de lo juvenil a través de lenguajes hegemónicos impuestos por la sociedad del consumo;
-          la construcción imaginaria del “joven oficial”: complejo de metamensajes verbales y visuales que prescriben criterios normativos sobre qué es deseable y qué recibe prestigio a través de los ídolos del star-system y el llamado éxito empresarial, deportivo o musical; y
-          las tribus urbanas: nuevas formas de sociabilidad que se oponen a la imagen del joven oficial y que se presentan como una reacción a la progresiva juvenilización de sectores desvinculados de la conflictividad social, la pobreza, el desempleo y la exclusión.

Ahora bien, hablar del joven implica también acercarse al concepto de juventud como una construcción sociocultural que se ha resignificado través de los tiempos. Lozano (2003), por ejemplo, describe cuatro tendencias que han marcado las representaciones de lo juvenil: la juventud sin valor, la juventud como carga, la juventud como ideal y la juventud como homogeneidad. Ver figura a continuación.

(Artículo reflexivo en proceso de publicación)

[1] Para Duarte, la juventud como etapa de la vida impone una especie de marcador social que la distingue de otras etapas predeterminando y homogenizando el deber ser y  actuar del joven. Por su parte, la juventud como grupo social se centra en una clasificación manipulada de un segmento de la población por su edad y sus rasgos etáreos. En cuanto a ver la juventud como actitudes antes la vida, Duarte explica que el mundo adulto tiende a acentuar imágenes prefiguradas sobre el mundo juvenil anteponiendo estereotipos y prejuicios. Finalmente, la juventud como la generación futura tiende a instalar ciertos aspectos normativos esperados o deseados para los jóvenes en tanto individuos en preparación para el futuro.

[1] Estas son conceptos, expresiones, grupos y estilos musicales utilizados o conocidos por jóvenes en Bogotá, Colombia. En otros países, se encuentran frases y términos similares. Por ejemplo, la rumba en Colombia equivaldría a la marcha en España o la expresión ¡qué chimba! sería similar a la expresión mexicana “qué chido”. El punto que se quiere hacer con estos ejemplos es que los jóvenes emplean, entre otras cosas, vocabulario, actividades y estilos, ignorados o ajenos para muchos adultos, para comunicar y expresar a su manera lo que son, tienen, desean y disfrutan.

¿Qué es lo que estresa a los universitarios?


Carga académica, manejo del tiempo y tener éxito en la carrera puede generarles ansiedad.

Los universitarios de hoy están más estresados que nunca. Así lo indican los resultados de una investigación con más de 200 mil estudiantes de 279 instituciones de educación superior en Estados Unidos, y hecha durante los últimos 25 años.
En 1985, el 64 por ciento de jóvenes se consideraban a sí mismos como personas 'estables emocionalmente'. Pero hoy solo afirma lo mismo el 52 por ciento. Esto quiere decir que el grupo de los 'tranquilos' -consigo mismo y con los demás- ha caído 12 puntos.
Al mismo tiempo, revela el estudio, los universitarios que se declaran angustiados o agobiados pasaron del 18 por ciento en 1985, al 29 por ciento en el 2010: prácticamente, uno de cada tres. Y en el caso de las mujeres, la situación es mucho peor, pues la cifra llega al 39 por ciento.
Tres razones principales de esta situación de estrés en ascenso son: las cada vez más grandes exigencias académicas, el temor de no ser capaces de sacar adelante sus carreras y la ansiedad que genera la fuerte competitividad laboral que encontrarán cuando terminen de estudiar.
Pero a eso también hay que sumar problemas inherentes a la adaptación a la vida universitaria, señalan profesionales de psicología de los departamentos de bienestar universitario de varias instituciones nacionales.
El temor de no ser capaces de hacer amigos o de lograr ser aceptados por sus pares genera enormes cuadros de ansiedad y angustia.
Competitividad laboral
Álvaro Franco, psiquiatra de niños y jóvenes, explica que la presión familiar y docente, el reto del multilingüismo, los sistemas de evaluación y los nuevos compromisos y responsabilidades para resolver sus problemas les causan mucho estrés a los universitarios.
Rocío González, profesora de psicología de la Universidad de La Sabana, afirma que el estrés de los universitarios tiene varias etapas.
En los primeros semestres -dice- está la no siempre fácil adaptación a la vida universitaria; luego, viene el reto de una mayor exigencia académica y, posteriormente, la necesidad de reestructurar el proyecto de vida, ante la cercanía del grado.
A lo que Nicolás Merizalde Zuluaga, director de Bienestar Universitario del Externado de Colombia, agrega una cuarta etapa: la especialización. "La necesidad de seguirse cualificando académicamente aumenta su ansiedad, dado que el joven es consciente de que el mercado laboral suele preferir a los profesionales con posgrados".
Y toda esta presión académica, en ocasiones, se ve agravada por la presencia de trastornos de aprendizaje que, según la psiquiatra Yezmín Abrajim, hacen que el joven sea más vulnerable a ser maltratado o a tener bajo rendimiento académico.
Por eso, insiste, padres y docentes deben identificar a tiempo las dificultades que presente para ayudarlo y evitar la depresión y la ansiedad.
REDACCIÓN VIDA DE HOY

Sunday, July 11, 2010

Aprender menos da mejores resultados; en Colombia el exceso de temas en primaria es negativo



La química, la física y el álgebra deberían arrancar en séptimo, pero no durante la primaria. Esa es la conclusión de un experto que leyó cartillas escolares de 50 países con buenas y malas notas.

¿Por qué a los niños de Finlandia o Alemania les va tan bien en los exámenes internacionales si no se la pasan todo el día estudiando? Esa pregunta llevó a William Schmidt a revisar cientos de cartillas escolares de 50 países -"algo que no volvería a hacer"- y a llevarse un par de sorpresas. Este experto en educación de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) encontró que en los grados primero y segundo sólo hay que ver tres temas para tener buenas notas en matemáticas: los números, las unidades de medida y las operaciones básicas de suma, resta y multiplicación.

Y para tener malos resultados, hay que ver hasta 15 asuntos avanzados, como figuras geométricas congruentes y fraccionarios. "No le dan tiempo al niño de aprender y por eso tienen que repetir el tema en los siguientes grados. Es ridículo, porque estos asuntos no se aprenden a esa edad", dice Schmidt. Lo mismo pasa con materias como química: en países con malos resultados, en tercero ya hay profesores tratando de explicar qué es un átomo.

Pero mientras el paso de la primaria al bachillerato significa un cambio de dificultad en países como Singapur o Corea del Sur, en otros como Estados Unidos o incluso Colombia se sigue enseñando lo mismo. "En los primeros grados, en un país con buen desempeño solo hay que clasificar cosas: rocas, partes del cuerpo o árboles, pero en séptimo y octavo se puede empezar a ver química, física y microbiología -agrega el investigador-. Otros países siguen enseñando cómo aprenderse los nombres de las partes del cuerpo".

Esto quiere decir que en lugares como Colombia, lo normal es que en primaria a un niño le enseñen temas muy complejos para su edad, y que en bachillerato ocurra lo contrario. Schmidt pone un ejemplo: en los países más avanzados un niño de séptimo ya está viendo temas como ecuaciones cuadráticas, mientras en Estados Unidos o América Latina el álgebra apenas arranca en octavo. "Los maestros son importantes, pero lo que tiene que funcionar para que todo lo demás tenga efecto es tener un buen mapa de qué debe cubrir el currículo escolar y en qué momento", concluye.

Cuántos temas ven por clase
Mejores países
Durante todo el año, un niño de primero o segundo de un país como Finlandia aprende alrededor de tres temas por materia.
Países con peores resultados
En países de América Latina, en lugar de tres temas pretenden enseñar hasta 15, pero se repiten en varios grados.
Cuándo ven química o física
Mejores países
Los temas avanzados empiezan en séptimo u octavo, pero nunca en primaria.
Países con peores resultados
En algunas escuelas de Estados Unidos ven química en primaria, pero en octavo aún no ven álgebra o geometría.
Cuántas horas estudian al día
Mejores países
No hay consenso. En Alemania hay colegios con medio día de clase y otros en Japón abren hasta los sábados.
Países con peores resultados
Dedican en promedio medio día, pero algunos tienen muchas horas de estudio (hasta 8 al día)
Cómo organizan sus horarios
Mejores países
Ven muchas materias y las dividen. Por ejemplo, la educación artística puede incluir por aparte arte, música e historia del arte.
Países con peores resultados
El número de materias es similar a los mejores países, pero ven más 'rellenos' o asignaturas sin coherencia.

http://www.eltiempo.com/vidadehoy/educacion/en-primaria-aprender-menos-da-mejores-resultados_7799645-1

Aprender menos da mejores resultados; en Colombia el exceso de temas en primaria es negativo



La química, la física y el álgebra deberían arrancar en séptimo, pero no durante la primaria. Esa es la conclusión de un experto que leyó cartillas escolares de 50 países con buenas y malas notas.


¿Por qué a los niños de Finlandia o Alemania les va tan bien en los exámenes internacionales si no se la pasan todo el día estudiando? Esa pregunta llevó a William Schmidt a revisar cientos de cartillas escolares de 50 países -"algo que no volvería a hacer"- y a llevarse un par de sorpresas. Este experto en educación de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) encontró que en los grados primero y segundo sólo hay que ver tres temas para tener buenas notas en matemáticas: los números, las unidades de medida y las operaciones básicas de suma, resta y multiplicación.

Y para tener malos resultados, hay que ver hasta 15 asuntos avanzados, como figuras geométricas congruentes y fraccionarios. "No le dan tiempo al niño de aprender y por eso tienen que repetir el tema en los siguientes grados. Es ridículo, porque estos asuntos no se aprenden a esa edad", dice Schmidt. Lo mismo pasa con materias como química: en países con malos resultados, en tercero ya hay profesores tratando de explicar qué es un átomo.

Pero mientras el paso de la primaria al bachillerato significa un cambio de dificultad en países como Singapur o Corea del Sur, en otros como Estados Unidos o incluso Colombia se sigue enseñando lo mismo. "En los primeros grados, en un país con buen desempeño solo hay que clasificar cosas: rocas, partes del cuerpo o árboles, pero en séptimo y octavo se puede empezar a ver química, física y microbiología -agrega el investigador-. Otros países siguen enseñando cómo aprenderse los nombres de las partes del cuerpo".

Esto quiere decir que en lugares como Colombia, lo normal es que en primaria a un niño le enseñen temas muy complejos para su edad, y que en bachillerato ocurra lo contrario. Schmidt pone un ejemplo: en los países más avanzados un niño de séptimo ya está viendo temas como ecuaciones cuadráticas, mientras en Estados Unidos o América Latina el álgebra apenas arranca en octavo. "Los maestros son importantes, pero lo que tiene que funcionar para que todo lo demás tenga efecto es tener un buen mapa de qué debe cubrir el currículo escolar y en qué momento", concluye.

Cuántos temas ven por clase
Mejores países
Durante todo el año, un niño de primero o segundo de un país como Finlandia aprende alrededor de tres temas por materia.
Países con peores resultados
En países de América Latina, en lugar de tres temas pretenden enseñar hasta 15, pero se repiten en varios grados.
Cuándo ven química o física
Mejores países
Los temas avanzados empiezan en séptimo u octavo, pero nunca en primaria.
Países con peores resultados
En algunas escuelas de Estados Unidos ven química en primaria, pero en octavo aún no ven álgebra o geometría.
Cuántas horas estudian al día
Mejores países
No hay consenso. En Alemania hay colegios con medio día de clase y otros en Japón abren hasta los sábados.
Países con peores resultados
Dedican en promedio medio día, pero algunos tienen muchas horas de estudio (hasta 8 al día)
Cómo organizan sus horarios
Mejores países
Ven muchas materias y las dividen. Por ejemplo, la educación artística puede incluir por aparte arte, música e historia del arte.
Países con peores resultados
El número de materias es similar a los mejores países, pero ven más 'rellenos' o asignaturas sin coherencia.

http://www.eltiempo.com/vidadehoy/educacion/en-primaria-aprender-menos-da-mejores-resultados_7799645-1

Thursday, July 1, 2010

Panorama laboral para recién egresados sigue siendo crítico en el país



Ultima medición reporta que el salario de los primíparos en el mercado laboral sigue siendo 3% más bajo que el del 2006.

Contratos por prestación de servicios para novatos crecieron del 16% al 19% en un año. 
Para quienes se acaban de graduar de un programa de educación superior, el mundo laboral que les espera es cada vez más difícil: ganarán en promedio 3 por ciento menos que sus predecesores en el 2006 y tendrán más probabilidades de engancharse a través de contratos de prestación de servicios o a término indefinido.
Ese es el panorama que presentó ayer el Ministerio de Educación al anunciar los resultados de la última medición del Observatorio Laboral para la Educación, que cada año les hace seguimiento a quienes se gradúan de cualquier programa de pregrado o posgrado, y compara su situación con la de quienes egresaron a partir del 2001.

El Observatorio encontró que el impacto de la crisis económica empieza a revertirse, pues, mientras el año antepasado el sueldo promedio de los profesionales primíparos cayó 9,5 por ciento, en la última medición subió cerca del 2 por ciento. 
Sin embargo, el salario de quienes acaban de salir al mercado laboral sigue siendo 3 por ciento más bajo que en el 2006. Además, para quienes acaban de salir de una carrera universitaria tradicional (de cuatro o cinco años), los sueldos siguen a la baja un 1,5 por ciento. Igual ocurre con quienes terminaron especializaciones y maestrías, con caídas cercanas al 1 por ciento. 

'No se quieren comprometer'
Eso se suma a que los contratos de prestación de servicios para los novatos pasaron del 16 al 19 por ciento en un año, al tiempo que disminuyeron los de término indefinido del 53 al 52,7 por ciento. "Es una reacción normal de una economía que está saliendo de la crisis. Los contratos a término fijo son una señal de una economía que se ajusta rápidamente", dice la ministra de Educación, Cecilia María Vélez.

En contraste, Ricardo Bonilla, experto del Centro de Investigaciones para el Desarrollo de la Universidad Nacional, opina que "para los nuevos egresados, el panorama es lamentable, porque se demuestra que el sistema de contrataciones por prestación de servicios también se está trasladando a los profesionales. Hay una tendencia del mercado a no comprometerse laboralmente". 

Frente a la formalidad del empleo, que el Observatorio calcula según el porcentaje de personas que cotizan a seguridad social, los egresados más jóvenes, es decir, los de carreras técnicas, tecnológicas y universitarias, vuelven a tener una ligera desventaja: estos cotizan el 71 por ciento, frente al 72 por ciento de quienes tienen sus mismos títulos y salieron en años anteriores. 

Sin embargo, Stefano Farné, director del Observatorio del Mercado de Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Externado, cree que las diferencias entre el 2008 y el 2009 no permiten afirmar que la situación de los recién egresados sea diferente a la de años anteriores. 

Los resultados del Observatorio muestran que entre los egresados de pregrado alrededor del 12 por ciento está buscando trabajo y el 69 por ciento de ellos está trabajando. Y, de nuevo los egresados de carreras universitarias marcaron la diferencia, pues mientras el año pasado trabajaba el 78,5 por ciento de los recién graduados, este año el promedio cayó 4 puntos porcentuales. La Ministra afirma que una de las posibles explicaciones para esa situación es que menos estudiantes en prácticas están quedándose en las empresas a las que llegaron.  

No obstante, la situación es diferente de una carrera a otra. Los mejores sueldos están en las áreas de ingeniería industrial, medicina, ingeniería civil, bibliotecología, geología e ingeniería biomédica. Los salarios más bajos se encuentran en carreras de las ciencias sociales, como educación, geografía o historia, pero también en otras como psicología, contaduría y física
.
Los jóvenes egresados llevan 'el bulto' en lo salarial
La mala noticia para los recién graduados en bellas artes, ciencias sociales y ciencias básicas (las áreas que más egresaron entre el 2006 y el 2009, con el 51,4 por ciento, el 51 y el 47 por ciento, respectivamente) es que empezarán a ganar menos dinero que otros profesionales. Mientras un médico se estrena con 2,2 millones de pesos y un ingeniero industrial con 1,6 millones, un educador gana 935 mil pesos, un geógrafo o historiador recibe 1 millón de pesos y un físico empieza ganando 1'039.000.

"Necesitamos una reflexión seria del sector educativo sobre lo que está pasando con sus egresados e intuir lo que va a pasar en el futuro", comenta al respecto la Ministra de Educación.

Camilo Gamboa, de 25 años, productor de medios audiovisuales, comenta cómo ha sido su experiencia:
"Cuando salí de la universidad, me di cuenta que la oferta laboral en realidad es muy escasa. Duré año y medio buscando trabajo, pero no conseguí. Después, empecé a hacer licitaciones con el Estado y hasta el momento sólo me he ganado una".

Ellas se ganan más espacio
Las mujeres recién graduadas ganaban en el 2006, con la misma experiencia laboral, unos 300 mil pesos menos que los hombres. El Observatorio encontró que, aunque la diferencia sigue siendo alta, el mercado empieza a nivelarse, y la diferencia hoy es de 220 mil pesos. En general, las mujeres siguen un 12,6% por debajo de los hombres, pero la brecha se ha reducido unos 4 puntos en cuatro años. Para expertas como Ximena Peña, investigadora de la U. de los Andes, el machismo laboral se da en áreas como energía, minería y extracción de materias primas, en los que los salarios son más altos.

Catalina Gómez, de 28 años, es coordinadora del plan maestro de equipamientos deportivos y recreativos del Instituto Distrital de Recreación y Deporte, dice que "la mujer está agarrando mucha fuerza en el ámbito laboral y sus decisiones están teniendo importancia".

Las ventajas de los supergraduados
En Colombia, entre el 2001 y el 2009, sólo se habían graduado 150 doctores, mucho menos de lo que el Gobierno considera aceptable. Esto los convierte en un grupo muy apetecido en áreas que requieren generación de conocimientos de alto nivel. Por eso, su situación laboral es mejor: el 95,1% tiene afiliación a seguridad social y gana en promedio 5,3 millones de pesos. Pero no solo hay que cursar un doctorado para ganar más dinero. Una especialización puede hoy significar un aumento de sueldo de un millón de pesos en promedio para quienes tienen un título universitario. 

Cursar una maestría aumenta el salario otros 600 mil pesos. Byron Pérez, de 33 años, tiene pregrado y doctorado en ingeniería química y es profesor e investigador titular vinculado a la Universidad Jorge Tadeo Lozano, de Bogotá. Su vida laboral mejoró desde cuando hizo una maestría. "La diferencia básica es que cuando uno tiene un título de pregrado hay más oferta de trabajo, pero a la vez se genera más competencia. Todo lo contrario pasa cuando uno tiene un posgrado, ya que las posibilidades laborales son mucho menores, pero uno puede ser el adecuado para hacer valer su conocimiento. Hoy por hoy gano cuatro veces más de lo que gana un recién graduado".

REDACCIÓN VIDA DE HOY


Tomado de "eltiempo.com / vida de hoy / educación"